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El Agua como terapia curativa
Así como los
pensamientos fluyen hacia tu interior o salen de ti,
así también puede actuar un chorro de
agua cuando es conducido por tu sistema nervioso. El
agua es el elemento estimulante. Tiene el efecto de
que alcances una vibración superior, que armonices
tu sistema nervioso y seas estimulado así a pensar
positivamente. Pero tú también tienes
que poner algo de tu parte: tienes que dejar aquello
que te preocupa, o bien, según sea la carga,
purificarlo y ordenarlo.
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Un chorro de agua templada, no muy caliente,
que esté adaptada al calor de tu cuerpo, puede eliminar
exteriormente muchas cosas y estabilizar y abastecer en sentido
positivo tu campo magnético, tu aura. Por lo tanto,
si el chorro de agua es aplicado y utilizado correctamente,
el agua magnetiza y dinamiza el cuerpo. Relaja el sistema
nervioso, que lleva en y en torno a sí la fuerza vital.
Según sea la contracción y excitación
de tu cuerpo, deja correr por algunos minutos o más
un chorro de agua templada por tu espalda. Aplica el chorro
caliente a la nuca. Al hacerlo relájate y libera tu
conciencia de todas las sensaciones y pensamientos bajos,
de todo lo que te trajo el día y te ha inquietado.
Allí donde había pensamientos de preocupación
pon pensamientos altamente vibrantes de paz, alegría,
de unidad.
Si no puedes ponerte en armonía, escucha música
armoniosa y agradable, mientras el agua, partiendo desde la
nuca, fluya sobre tu sistema nervioso. Gracias a este método
son estimulados tanto el aparato circulatorio como también
la fuerza espiritual en el cuerpo, en los nervios y en las
células. Comprende que la circulación sanguínea
está bien y puede funcionar como le corresponda sólo
cuando el sistema nervioso esté relajado y las fuerzas
del Espíritu puedan fluir incrementadamente.
Después de un tratamiento a base de agua, interiorízate
y entra en el silencio dejando actuar plenamente las energías
que tiene efecto en ti. Si te es posible, tiéndete
en tu lecho, cubre tu cuerpo con paños ligeros y tibios
y permanece así, relajado, en la conciencia de la fuerza
interna, en la conciencia de que la Fuerza curativa interna
actúa en ti.
Maite Valderrama
http://www.vida-universal.org
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